A falta de ordenador en casa,
constantemente me veía asediado por
la necesidad de irme a un cibercafé
para poder navegar por internet y
echar un vistazo a mi correo. La
verdad era que sí tenía ordenador(si
es que a aquel armatoste se le podía
llamar así), pero tan viejo e inútil
que apenas funcionaba, y comprarme
uno nuevo me salía muy caro, por lo
que de vez en cuando acudía a algún
que otro cíber de la ciudad para
satisfacer mis necesidades
informáticas. En una de esas veces
me fui a uno que acababa de abrir
recientemente. El sitio no pintaba
mal: los ordenadores tenían al lado
como tablones para dar privacidad a
los clientes y que no se fisgasen
entre ellos. Había 12 terminales(ó
12 ordenadores, como se prefiera)
donde poder conectarse, pero eso
solo en la parte de abajo, ya que el
cíber tenía un primer piso con unos
8 ó 10 más. A pesar de no estar
ubicado en una calle céntrica, al
lugar le auguraba un buen futuro con
semejantes recursos. Tras saber el
precio que tenía una hora de
conexión me fui lo más al rincón
posible y estuve un buen rato
mirando alguna que otra página
porno, mi correo, descargando
música, etc…No fue hasta pasado un
buen rato que a mi izquierda, justo
en el ordenador que daba a la pared,
se había sentado una niña. Por el
rabillo del ojo la vi moviendo el
ratón, haciendo constantes clicks y
tecleando como una loca.
-Niña, muy rápido escribes-le dije
divertido-.
-Muchas gracias, pero es que debo
mandar un montón de mensajes a
muchos amigos-me contestó sin
siquiera mirarme-.
Decidí seguir a lo mío y continué
con mis páginas porno. Había entrado
a una de famosas y estaba viendo
fotos de Traci Lords cuando de
repente oí:
-¡Anda, si es Traci Lords!.
Me giré para verla y quedé
impresionado de que una niña como
ella, que supuse tendría 15 años,
supiera quien era la chica a la que
yo estaba viendo.
-¿Tú sabes quien es-pregunté un poco
sorprendido-?.
-Sí, claro, es una famosa actriz
porno y junto con Ginger Lynn fue la
reina porno de la década de los 80,
y está buenísima. Aunque
personalmente me gusta más Jenna
Jameson…
-¿Pero tú eso como lo sabes?.
-Por mi padre. Tiene un montón de
películas porno y las veo a
escondidas. Poco le falta para tener
todo un videoclub del porno. Cuando
sea mayor seré como ella: follaré
por dinero y me haré rica.
¡Vaya con la niña de mis narices!.
Me dejó con la boca abierta con
aquella declaración de intenciones.
-¿Cuántos años tienes?.
-15, cumpliré 16 el mes que viene.
-¿Y con 15 años ya has decidido que
quieres dedicarte al porno?.
-¿Y por qué no?. Me gusta follar
como a la que más, me encantan las
pollas.
¡¡Mi madre con la niña aquella!!.
Menudo desparpajo tenía, y eso que
yo era un completo desconocido. Si
hablaba con tanta confianza con los
extraños, no quería ni pensar como
sería con los amigos.
-¿Cómo te llamas niña?.
-Susana, ¿y tú?.
-Iván, encantado-contesté con un
apretón de manos-.
-¿Qué edad tienes Iván?.
-¿Por qué te interesa saberlo?.
-Porqué me pareces muy guapo. ¿Qué
edad tienes?.
-25, y cumplo 26 dentro de dos
meses.
Me examinó de arriba abajo como
quien comprueba la mercancía, se
relamió un poco y luego me dijo que
si quería, a la salida, podríamos
seguir hablando. Yo acepté encantado
y seguí con lo mío. Sin que se diese
cuenta me quedé embobado mirándola y
memorizando cada uno de sus rasgos:
tenía el pelo de color castaño(que
le caía por los hombros), con los
ojos de color avellana, unos labios
finos y carnosos, una expresión de
constante alegría en el rostro y un
cuerpo, a voz de pronto, bastante
desarrollado para sus 15 tiernos
añitos. Ciertamente me costó mucho
imaginármela con un tío al "dale que
te pego", pero por lo que había
dicho me dejó bien claro que de
virgen ya nada tenía salvo el
recuerdo. Intentando quitarme malas
ideas de mi cabeza salí de mis
páginas manga y Hentai y me centré
exclusivamente en alguna astronómica
ó de cine para despejar no solo mi
cabeza si no también mi polla, que
se había puesto un tanto dura entre
las palabras de Susana y su
cuerpecito de yogurina. No habían
pasado ni 10 minutos cuando, de
nuevo por el rabillo del ojo, me
percaté de que su brazo derecho se
movía pero el ratón no se estaba
moviendo. Aludiendo a que creí ver
mal, no le di importancia, pero
volví a mirar, y girando mi cabeza
con mucho disimulo contemplé una
escena que me puso a cien: ¡la muy
calentorra se estaba masturbando!.
Su mano se metía tímidamente bajo su
faldita de cuadros y avanzaba hasta
encontrar su rajita y acariciarse.
Me recosté un poco en el asiento y
eché una ojeada a lo que hacía:
¡¡estaba mirando páginas porno más
salvajes que las mías!!. Se estaba
masturbando viendo como una mujer
sufría una doble penetración, y
luego con otra que era salvajemente
penetrada por un negro con un pollón
enorme. Miré a mi derecha y comprobé
que en nuestra parte del cíber, por
fortuna, estábamos solos, con lo que
podíamos hablar sin que oídos
indiscretos captasen nuestra charla.
Quise decirle algo, pero estaba tan
cortado que no tenía ni idea de por
donde empezar. Además, ponía unas
caras de estar gozándolo que
quitaban el hipo, mordiéndose el
labio inferior para acallar sus
gemidos de placer. Se lo mordía de
una manera tan sensual que me puso
cachondo hasta a mí. Mi amiguito de
juergas y correrías volvió a
levantarse dentro de mis pantalones
pidiéndome "dale caña a la niña que
yo le gusto".
-Niña, ¿pero que haces?, ¿no ves que
te pueden ver?.
En lugar de parar, siguió
masturbándose, y me miró con sus
tiernos ojillos algo nublados por el
placer que se estaba dando.
-Me encanta hacerlo en lugares
públicos. Me pone muy caliente
pensar que me puedan descubrir.
Uuuuuuff ¡¡coño!!....
Mi mano tocó tímidamente su rodilla
y subió un poco a su muslo,
separándola un poco para abrirla. Su
piel era suave y tersa, muy fina.
Susana no protestó, si no que me
guiñó un ojo permitiéndome seguir
con mi escarceo. Subí un poco más
hasta llegar a su faldita, metí la
mano dentro de ella, seguí subiendo
y comprobé para más asombro que iba
¡sin braguitas ni tanga con su
panocha al aire!.
-Pero bueno, ¿es que no tienes
recato ni vergüenza?.
-No me gusta llevar tanga ni bragas,
además de que siempre ando caliente
ahí abajo. ¿Te gusta mi cuca?.
-Sí, está muy húmeda, y que rica se
ve…
Furtivamente estaba mirando su
pucherita, mojada y bien húmeda a
base de sus propios dedos que se
estaba haciendo. Deslicé mi dedo
hasta la entrada de su vulva y
comprobé de primera mano lo mojadita
que estaba. Mojé bien el dedo para
excitarla, tomando posesión de su
clítoris ya algo duro, la toqué para
dejarme el dedo bien pringado de
ella y luego me lo llevé a la boca.
-Mmmmmmmmm…como segregas niña…estás
muy húmeda…y que rico sabe…esto es
puro vicio…que berrionda eres…
-Mmmmm mmmmmm mmmmmmmmm…dime más
cosas de esas…me gustan…me ponen muy
caliente…
Yo estaba a punto de reventar,
menudo morbo. Mi polla estaba
pugnando por salir de mi pantalón y
meterse entre sus piernas. Con
semejante bomba sexual, me importaba
un bledo que fuese menor. Estaba
deseando follarla a trompicones,
quería reventarla de un señor
pollazo. No podía dejar de tocar su
vulva húmeda y de beberme esos jugos
tan ricos que le salían. La carita
de Susana era todo un poema,
disfrutando de cada caricia que
aquel extraño le estaba haciendo.
Desabrochó un poco su camisa y me
enseñó sus pequeñas tetas, con sus
pezones bien erguidos y duros, y se
me hizo la boca agua. Por su parte
mi polla ya no podía aguantar más y
sentí deseos de sacármela y que me
la chupara allí mismo.
-Bufffff…no sabes como me pones
Susanita linda…estoy muy duro…me
tienes caliente niña del
demonio…Quiero tenerte entre mis
piernas…te quiero follar…
-¿De veras?.
-Sí, de veras. Quiero follarte,
quiero penetrarte, quiero gozarte
aquí mismo…quiero que me la chupes,
que me tragues mi leche cacho
perra…La de cosas que haría yo
contigo…
-Aaayy que me voy a venir. Me voy al
baño…si tú quieres, ya sabes donde
estoy…
Se fue a toda prisa y vi en su silla
un borrón de humedad. Me quedé
azorado, tembloroso, incapaz de
moverme de mi sitio, con la boca
entreabierta suspirando y jadeando.
Miré a la dependienta detrás del
mostrador y vi que estaba hablando
por el móvil con alguna amiga. Ni
siquiera se había percatado de que
Susana había pasado delante de ella,
por lo que supuse que tampoco se
fijaría en mí. Con un arranque de
valor y deseo, me levanté de mi
asiento y subí al primer piso donde
estaba el baño. Quise abrir pero la
puerta estaba cerrada, entonces
llamé con los nudillos y me abrió
lentamente para comprobar quien
llamaba. Susana se había levantando
la falda y se le veía a la legua
toda la panocha, con aquellos pocos
pelos en su bajo vientre. Entré como
un huracán, cerré la puerta, puse el
pestillo y le pegué un enorme beso
en la boca al tiempo que la ponía
contra la pared y la sostenía con mi
cuerpo. Cruzó sus piernas por mi
cintura y metí mano a su culo para
aguantar su peso, a la vez que su
lengua dulce y juguetona se liaba
con la mía. El sabor de su boca y el
tacto de sus labios con los míos me
tenían encendido. Para su edad
Susana sabía besar de miedo, y usaba
la lengua como una experta.
-Mmmmmmmmmmm creí que no
vendrías…estaba deseando que
vinieses por mí…sigue, así Iván, no
pares…oooooooohh que caliente me
tenías abajo…podía ver como tu polla
palpitaba en tus pantalones…quiero
mamártela…
-Pues mámamela…
Me desabroché el cinturón a toda
prisa y me bajé los pantalones y los
shorts. Susana abrió los ojos,
relamiéndose al verme totalmente
erecto.
-Mamacita que verga tan rica, la voy
a ordeñar toda…
Sin más preámbulo se arrodilló con
su ropa entre sus rodillas y el
suelo para no lastimarse y se metió
toda mi verga en la boca de un solo
golpe. Sus manitas me acogieron los
huevos y la base de mi polla para
poder chupármela mejor. Su lengua
pasaba una y otra vez por mi glande
y su cabeza iba de un lado a otro
haciendo una poderosísima mamada que
me hacía dar roncos gemidos.
-Aaaaaaaaarrghh…aaaaaaahh aaaaaahh
aaaaaaaahh…sigue mamando…que
mamadita tan rica…se nota que te
gustan las pollas…
-Es lo que más me gusta, y que rica
sabe tu verga…
-No pares, no nos enfriemos…
-Imposible, yo estoy supercaliente.
Estoy arrecha perdida por ti.
Oooooooooohhh que golfería, que
morbo, que vicio, que todo. Ni en
mis más locas fantasías había soñado
con montármelo con una niñita de 15
años. Aquello era el sumun de la
perversión. ¡¡Y que manera de chupar
un rabo!!. Ya había oído hablar de
que las niñas de 14 ó 15 eran unas
locas, unas guarrillas que se
dejaban hacer de todo, que eran unas
calentorras porqué su cuerpo les
ardía y todo eso, pero nunca había
mucho crédito a esas habladurías
hasta ahora que lo estaba viviendo
in situ. Que ardor de niña, me tenía
obnubilado de todas todas. Verla con
la boca llena de mi polla era todo
un regalo para la vista.
-Quieta chica…que no quiero acabar
en tu boca…ahora no…
-No puedo parar…quiero tu polla
ordeñada para beberme tu leche…
-Tendrás mi leche pero
esperaaaaaaaaaaa…arrf arff-jadeé de
cansancio-…yo también quiero probar…
La hice levantarse y me arrodillé
para meter mi cabeza entre sus
piernas y mi lengua por su pucha. Ya
estaba chorreando por todas partes,
incluso por la parte interna de sus
muslos, así que me puse a lamerlo
todo y dejarla bien limpia. Sus
manos se pusieron en mi cabeza y me
decía donde debía darle lengua para
que disfrutase más. Chupaba, lamía,
besaba, dibujaba círculos, volvía a
chupar, metía la lengua con prisa,
la sacaba lentamente…mi mente
alucinaba en pegarle un polvo tan
fuerte que nos oyesen hasta en la
Cochinchina.
-Aaaaahh aaaaaaahh aaaaaaahh
aaaaaaaaahh aaaaaaaahh
aaaaaaahh…sigue Ivancito, sigue
mamando mi cuca…chúpame toda mi
macho…eres mi macho Ivancito, mi
macho…más, máaaaaaas…
-Mmm mm mmmmm mmm mmm mmmm mmmm mmm
mmmm mmm mmmmmmmmmmm mmmmmmmmmm
mmmmmmmm…que buena estás, y que
caliente…me tienes loco…
-Ay no hables y fóllame ya-me
suplicó-….fóllame ya cabrón…
Me incorporé volviendo a dejarla
sostenida entre la pared y yo, crucé
sus piernas por mis caderas para
tenerla en la posición óptima y se
la clavé hasta el fondo. En cuanto
la tuve penetrada el ardor de su
cuerpo me atravesó y abrasó hasta la
última fibra de mi ser. Ella lanzó
un largo suspiro de placer al
recibir toda mi verga, relamiéndose
una y otra vez, y llevando mi cara a
sus pechitos para que los probara.
Sus pezones de color canela eran
deliciosos, todo un manjar. Le sobé
el culo con una mano, con la otra la
sostuve por su espalda, esbocé una
sonrisa de maliciosa satisfacción
que a ella la derritió de gusto y me
la empecé a tirar con todas las de
la ley. Su pequeño cuerpo se
contraía a cada bombeo mío, todo él
participaba de un modo sublime.
Aquella viciosilla iba a tener su
merecido.
-Aaaaaahh aaaaaahh aaaaaahh aaaaaahh
aaaaaaahh aaaaaaah aaaaaaahh…cógeme
bien, cógeme bien hijo de perra…no
pares…uuuummmmm ummmmmm mmmmmmmmm
mmmmmmm…aaayy que rico se
siente…quiero sentir más rico,
máaaaaaaaaaaas…mándame más
verga…aaahhh aaaahh aaaaaahh aaaahh…
-Si es verga lo que quieres, verga
es lo que tendrás…oooooohh oooooh
oooohh oooooooh ooooooohh ooooh
oooohh ooooohh…
Volví a besarla durante un rato sin
dejar por un instante de
martillearla con furia asesina. Me
encontraba tan enloquecido que
deseaba tenerla para mí solo toda la
vida, no quería dejar escapar a esta
joya en bruto.
-Oooohhh oooooohh oooooooohh
ooooooooohh ooooooohh oooooooh
ooooooooooohh…¿aún no eres de mayor
de edad, verdad?...así que soy un
delincuente, un pederasta…me has
convertido en un criminal…oooohhh
estás infernal, estás reabierta…
-Síiii,
síiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…sigue
follándome señor pederasta…me tienes
arrecha…que pendeja soy, soy una
loca de la polla jajajaa…aaaaaahh
aaaaaaaaahh aaaaaaaaahh aaaaaaaahh
aaaaaaahh aaaaaaaahh…que bien me
montas señor pederasta, que
súper…aay Ivancito del alma, que
buen amante eres…gózate de esta niña
viciosa…aaah aaaaaaaaaahh
aaaaaaaaahh aaaaaaaaaahh
aaaaaaaaaaaahh…
Sus palabras me alentaban a querer
violarla de verdad. Por amor
bendito, que locura. El señor polvo
que le estaba pegando nos estaba
llevando al mismísimo infierno de
los pecadores. Envueltos en aquella
nube de perdición y sexo mis
acometidas ganaron en fuerza y en
ritmo, ya que quería correrme con
ella cuanto antes. Penetré, bombeé,
acometí, empujé, entré cuanto quise
y mucho más. Ya casi estaba, casi
estaba…
-Aaaaaaahh aaaaaaaaahh aaaaaaaaahh
aaaaaaaaahh aaaaaaaahh…no te corras
dentro por dios…córrete en mi boca
Ivancito…quiero tragarme tu
leche…córrete fuera, fueraaaaaaaaa
aaaaaaahh aaaaaaahh aaaaaaaaahh
aaaaaaaaahh aaaaaaaaaaah…
Atendí su petición al pie de la
letra, disfrutando un poco más de su
pucha caliente, para luego salirme
de sus entrañas y ver como se agachó
para pajearme y sacarme toda la
leche. Abrió la boca, con la lengua
me la lamió un poco, con la mano me
la meneaba a gusto, y entonces…¡¡¡paaaaaaffff!!.
-Ooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooohhhhh….oooooohh
oooooooooohh ooooooooohh…oooooooooooooooooooooooooooohhh….
Eyaculé con potentes chorros y
Susana se tragó toda mi leche,
incluso la que no podía cuando salía
de mi verga, ya que la dejaba en su
mano para después bebérsela con
dulce glotonería. Me ordeñó tan
fuerte que pensé que me había
vaciado los huevos de una sola vez.
Sus ojitos me miraban extasiada y
sus manos no soltaron mi polla ni un
solo momento.
-¿Pero que estás haciendo?.
-Quiero que te vuelvas a poner duro
para que me folles de nuevo, y esta
vez tienes mi permiso para correrte
dentro. Vamos otra vez Iván-me dijo
sonriendo-…
Después de semejante ordeñada tardé
un poco en volver a empalmarme pero
Susana sabía como ponerme cachondo
de nuevo, y en cuanto estuve otra
vez bien duro ella se sonrió y me
dijo al oído "Oh amor penétrame.
Vamos cariño, ¡fóllame!". Mi
turbación era indescriptible, sus
ansias por follar inmensas, solo
quería verga una y otra vez. La puse
de espaldas a mí para ver ese culito
precioso, apunté hacia su cuevita y
con la mano guié mi polla para
volverla a penetrar. Lo hice
lentamente, deleitándome con la
visión de ver como su panocha se la
tragaba toda. Me atrajo hacia ella
para estar bien apretada entre la
pared y yo, giró su cabeza para
besarme, puso una mano en mi culo, y
volvimos a la faena.
-Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhh…uuuuummmmmmmmmmm…tócame
cuanto quieras, soy toda
tuya…fóllame…aaaaaahh aaaaaaahh
aaaaahh aaaaaaahh
-Arquea un poco la espalda…eso es,
ponte un poco como las perras…así
puedo tenerte bien cogida…oooooooohh
oooooooohh ooooooooohh ooooooooohh…que
chochito que tienes, que rico
está....mmmm mmmmmm mmmmmm mmmmmmmm…
En aquella postura tenía sus tetas a
mi disposición para tocarlas mejor y
las sobé cuanto quise. Acaricié sus
empitonados pezones, los pellizqué y
excité con mis dedos a la vez que se
la estaba metiendo hasta el fondo,
sacándola casi toda excepto la punta
y luego vuelta a meter. Bajé mi mano
izquierda por su vientre y me
apoderé de su clítoris, atrapándolo
entre mis dedos pulgar e índice.
Susana estaba en éxtasis, incapaz
siquiera de emitir palabras
coherentes. Todo lo que le salían
eran gemidos incontrolados que me
excitaban más y más. Con la mano
derecha buscó apoyo en la pared y
con la izquierda me acarició un
poco, diciéndome que le diera duro,
que fuera más rápido. Al entender su
deseo la hice incorporar un poco, me
apreté contra ella todo lo que pude,
nos besamos unos instantes y
entonces nos lanzamos de cabeza a
follar como verdaderos dementes.
-Aaaaaaahh aaaaaaaaahh aaaaaaaaahh
aaaaaaaaahh aaaaaaaahh aaaaaaaahh
aaaaaaaaaaaah haaaaaaaaaahh
aaaaaaaaaaahh aaaaaaaahh aaaaahh
aaaaaahh aaaahh aaaaaaaaahh aaaaaahh…Iváaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan…gózameeeeeeeeee
ya Ivancitooooooooooo…aaaaaaahh
aaaaaaahh aaaaaaaaahh aaaaaaaaaaahhh…
-Ooooooooohh ooooooohh oooooooohh
ooooooooooh ooooooooohh oooooooooh
oooooooh ooooooh oooooh
oooooooooooooooh ooooooooooooooh
oooooooooooooh…síiiiiiiiiiiiiiiii
quiero gozarteeeeeeeeeeeeeeee…córrete
conmigo Susanaaaaaaaaaaa…córreteeeeeeeeeeeeeee…ooooooohh
oooooohh oooooooohh ooooooohh
ooooooohhh…
El ritmo que teníamos era bestial,
¡demoníaco!. Nuestros cuerpos eran
uno solo, nuestro deseo parecía que
iba a hacernos estallar, nuestra
lujuria desatada no tenía palabras.
Mi polla se la estaba trabajando a
base de mandoblazo puro y duro.
Incluso casi me parecía que podía
escuchar el chapoteo de mi polla
contra sus abundantes jugos, pero lo
que sí podía escuchar perfectamente
era el sonido de sus nalgas contra
mis caderas, una especie de "plaf
plaf plaf" cuyo sonido bastaba para
alentarme a seguir. Nunca había
conocido a alguien como ella.
¡¡Susana era una diosa del sexo!!.
-Aaaaaaaaahh aaaaaaaaahh aaaaaaaaahh
aaaaaaaaahh aaaaaaaaaaahhh…me vengo
Ivancito…me voy a venir…córrete
¡coño!...córrete en mi cuca…
-Oooooooooh ooooooh oooooooh
hooooooohh oooooohh oooooohh…te voy
a llenar la cuca de leche
cabrona…voy a inundarte, a bañarte
entera de leche…oooooooh ooooh
ooooooh ooooooohh oooooohh ooooooohh
oooooohh…
-Aaaaaahh aaaaahh aaaaaahh aaaaaaaah…me
vengo amor…ya me
vengoooooooooooooooooooo
¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHH!!...
-Y yoooooooo…¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOHH!!...
Nuevos chorros salieron disparados
de mi polla a su pucherita, en el
momento que sus jugos bañaron todo
mi amoratado miembro en un paroxismo
al que ninguna chica me había
llevado como ella. Acometí un par de
veces más de modo seco, fuerte, y
nos quedamos unos maravillosos
momentos disfrutando nuestro colosal
orgasmo. Recliné mi cabeza en su
hombro derecho, besándole el cuello
y Susana me acarició entre risitas
de satisfacción. Permanecí en ella
un poco más aguantando la preciosa
sensación de estar tan íntimamente
unidos. Al salirme Susana se giró y
de nuevo sus manos me cogieron la
polla.
-¿Pero es que quieres repetir otra
vez-pregunté con gesto
sorprendido-?.
-No…para nada…solo quiero recordar
este momento tan íntimo, con tu
polla en mis manos…
Aquello me enterneció de pies a
cabeza. Nos estuvimos besando y
mirando a los ojos un buen rato, sin
que me soltase la verga un solo
momento. La acaricié sus sonrosadas
mejillas, su frente, su pelo, su
cuello...toda ella me tenía
maravillado, ya que a pesar de toda
su calentura y golfería seguía
siendo una niña dulce y alegre, una
mezcla que me sedujo por completo.
Cuando me soltó nos vestimos,
quitamos el pestillo y con timidez
abrimos la puerta. El primer piso
estaba vacío. Dimos un suspiro de
alivio y ella bajó primero de vuelta
a su ordenador. Yo esperé unos
momentos para bajar sin levantar
sospechas. Al bajar, la dependienta
seguía dando la cháchara por el
móvil con su amiga, hablando sobre
cotilleos de la TV ó algo parecido.
Durante el resto del tiempo que
estuvimos uno al lado del otro
constantemente nos mirábamos y
sonreíamos como niños embobados. Y
de pronto, la realidad se impuso a
nuestra nube de placer cuando a lo
lejos escuché:
-¡Susana!. Vamos, ya es hora de
irnos.
-Sí Papá, enseguida voy, dame un
segundo.
Me giré y vi a su padre, un hombre
corpulento y de gesto serio que me
llegó a intimidar. El padre se quedó
en el mostrador esperando por su
hija, a la que tenía que hacerla una
pregunta con urgencia:
-¿Cuándo puedo volver a verte?.
-Búscame en los cíbers-me contestó
con picardía-. Vengo a ellos muy a
menudo, es la única forma de mirar
las páginas porno que tanto me
gustan sin que Papá se entere.
-Toma, quédate con esto.
Me saqué el colgante que siempre
llevaba al cuello y se lo puse en su
mano.
-¿Qué es?.
-Es un kanji-léase kanyi-, un
carácter chino, ó en este caso, dos.
Forman una palabra que me gusta
mucho y que siempre me ha dado
suerte, aunque por desgracia no sé
pronunciarla.
-¿Y cual es la palabra?.
-Te lo diré cuando nos veamos de
nuevo.
-Nunca me lo quitaré-dijo
poniéndoselo-, pero yo también te
haré un regalo.
-¿Ah sí?, ¿cuál?.
-Si vuelves a encontrarme, te regalo
la virginidad de mi culito, que
nunca nadie he dejado que me lo
tocase(ni dejaré que me lo toque
excepto tú). Y te prometo que seré
tu novia.
Tras decirme aquello se levantó de
la silla rozándome por los hombros
con su mano. En cuanto estuvo con su
padre le dio un abrazo y un beso en
la mejilla. Éste se giró para pagar
y Susana, aprovechando el momento,
me miró guiñándome un ojo con
picardía, mandándome un beso y
levantando su faldita para enseñarme
su culo al aire y recordarme su
promesa, dando a entender que lo
decía muy en serio. Y tan
súbitamente como llegó Susana había
desaparecido. Fue cuando descubrí
que estaba perdidamente enamorado de
ella. Ha pasado mes y medio desde
aquella tarde y no hay un solo día
en que no recorra todos los cíbers
buscándola frenéticamente, anhelando
por volverla a tener entre mis
brazos, suspirando por terminar lo
que comenzamos aquella tarde, pero
por encima de todo, deseando hacerla
mía para siempre…