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Ante la sugerencia de mi
amigo lector, empezaré por describirme: todo normal,
nada del otro mundo, soy delgada, medio chaparra
pues mido 1.60 aproximadamente, morenita, pelo largo
y negro, ojos café oscuro, pompis normalitas, me
gusta como se me ven con los mezclilla, piernas
llenitas, ¿senos? em, este… pues pequeños
pero.......... entretenedores (como dijo una
amiga).
Hoy te platicaré sobre la experiencia inolvidable
que tuve vía Internet, pues como te dije en mi
pasado relato, me gusta pasar momentos cachondos
ante la pc. Y es el caso que tengo un amigo muy
querido, tenemos ya mucho tiempo de conocernos por
este medio y siempre hemos hablado de sexo,
siguiendo con nuestras manos las descripciones que
vamos haciendo; una ocasión decidimos probar ante la
cam, lo estuvimos intentando varias veces, pero por
nervios, timidez o por ser algo desconocido, no
podíamos llegar muy lejos, solo probaditas. Sin
embargo, conforme nos íbamos teniendo mayor
confianza, lográbamos hacer cosas más atrevidas, por
lo que un día…
Me encontraba sola en casa así estaría todo el fin
de semana y nos pusimos de acuerdo para encontrarnos
en el msn, ambos nos preparamos con cam y micrófono,
sería por la tarde, yo en casita, él desde su
trabajo; siempre me ha pedido que hagamos cosas
diferentes, le gusta variarle a los detalles
eróticos, aunque uno de sus gustos que no cambia, es
que prefiere que aparezca primero totalmente vestida
para irme viendo desnuda poco a poco, en ocasiones
según yo por sorprenderlo lo esperaba con poca ropa
o solo envuelta en una toalla, pero notaba su
molestia, así es que esa vez tenía todo el día para
pensar lo que haría cuando me lo encontrara y
complacerlo, al tiempo que yo también gozaría.
Mi excitación comenzó desde el momento en que me
emperifollaba (suena muy porno la terminación de
esta palabra, verdad?), bueno, embellecía: me puse
una panti-blusa color negro de tirantes con broche
en la entrepierna, con eso no había necesidad de
usar
tanga ni sostén, ya traía formadas las copas;
sobre ella, un pantalón de vestir a la cadera
también de color negro que en lugar de cierre lleva
botones, blusa manga larga con rayitas negras y
blancas, zapatillas altas con unas tiras que van
rodeando las piernas hasta quedar a la mitad de
ellas y con mi cabello suelto; esta ropa me hacía
ver esbelta y un tanto elegante; también delineé mis
labios de una forma que lucieran sensuales.
Entretanto, fui acompañada de mi emocionada y
agitada respiración.
La pc se encuentra en la sala, en lugar de silla,
coloqué un pequeño sofá frente a ella, abrí sesión y
saludé a mi lejano amigo. Inmediatamente empezamos a
hablar sobre cosas cachondas, nos pusimos de pie
para modelar y observar cómo vestíamos, nos echamos
flores y me pidió que hiciéramos ricas
travesurillas. Inspirada en lo que ya había planeado
durante el día, inicié con unos movimientos como si
bailara, mientras me iba tocando y acariciando sobre
la ropa; poco a poco fui quitando mi blusa y
desabrochando el pantalón botón por botón, lento,
sensual, hasta quedar solo con la panti-blusa,
después fui al sillón, me senté subiendo una de mis
piernas, acariciándola así desnuda, desde el pie
hasta el muslo, luego la otra, inclinando un poco la
cabeza para rozar mis labios en ellas; cerrando mis
ojos en señal de la excitación que sentía.
Él se escuchaba súper emocionado al igual que yo,
por el micro me iba diciendo lo bien que lo hacía,
le gustaba…
también se desnudaba y tocaba su
pene;
para mí fue electrizante cuando oí decirle: "se me
paró" y no precisamente el corazón eh. Esa frase me
excitó mucho más y volví a levantarme, esta vez a
frotar mi vagina aún cubierta, en uno de los brazos
del sillón; me frotaba despacio, dando la espalda a
la cam, inclinándome de vez en cuando, mostrando las
nalgas hacia él, abría el ano con mis manos, lo
acariciaba y rodeaba con los dedos mojados. Regresé
a sentarme, ahora con las piernas abiertas
totalmente arriba del sofá con las zapatillas
hundidas en su asiento, fui botando uno a uno los
broches de la panti-blusa, dejando la vagina
descubierta, la que lucía depiladita y estaba
mojada, cayendo increíblemente gotas de ese líquido
maravilloso, producto del apasionante momento.
Pasé la lengua por los dedos y los llevé ahí, al
clítoris, con una mano lo abría haciéndolo resaltar,
quedando paradito y con la otra lo acariciaba,
llevándole el jugo de la vagina ya empapadísima. Me
abrazaba yo misma, rozaba los labios por mis hombros
y con movimientos desesperados bajé los tirantes de
la prenda, quedando los senos a la vista, con sus
pezones erectos por la pasión que vivían. Luego
extendí las piernas hacia los lados, subiéndolas en
cada uno de los descansos del sofá, lo que me hizo
sentir un gran erotismo y placer al quedar súper
abierta tanto de la vagina como del ano. A petición
del ciber-amante, introduje en el trasero un
frasquito que encontré por ahí cerca, embarrándolo
con gel lubricante, moviendo hacia arriba y abajo mi
cuerpo, sintiendo como entraba cada vez más,
causando un leve dolor pero a la vez un enorme
agrado; así con ese vaivén, continué también con la
caricia en la vagina y clítoris, haciéndolo más y
más rápido, entre gemidos súper candentes.
Te imaginarás lo que sentí al explotar, al llegar el
orgasmo de manera formidable, esas ganas de gritar o
reír o llorar, no sé, es indescriptible, un
desahogo; fue extraordinario además, mirar cómo él
se venía, dejando caer el espeso semen sobre una de
sus manos para que yo pudiera apreciarlo; ufff,
terminamos exhaustos. Mientras nos reponíamos él se
fue despidiendo porque ya era hora de salir del
trabajo, pero como sabía que yo tenía todo el fin de
semana libre, pensó que teníamos que aprovecharlo al
máximo, entonces quedamos en vernos al ratito, en lo
que él tardaba en llegar a su casa. Sin
mencionárselo y conociendo que le gusta siempre lo
diferente, le preparé una sorpresa: desconecté la
computadora para llevarla hacia mi recámara, me
cambié de ropa, pues tenía que vestir a doc con la
cama, por lo tanto, usé un baby doll que es una sola
pieza tipo vestido, una tanga hilo dental y recogí
mi pelo; dejando ahí unos objetos que necesitaría
después.
De tal manera que cuando regresó, se asombró
bastante al darse cuenta que en lugar de presentarme
yo enfocada en la cam, apareció únicamente la cama
completita, invitándolo a experimentar algo
fascinante. El ambiente se sentía caliente, quiso
que abandonara la máquina, el micro, que únicamente
fuera a la cama donde él me guiaría; con movimientos
sensuales subí a ella, colocándome en medio,
recargada en las almohadas, donde abrí las piernas
para acariciarlas; luego me acerqué a la cam, le di
la espalda y saqué la prenda, apreciándose solo un
poco de la espalda, la forma de la cintura y las
nalgas, mismas que incliné para que observara todo
el exótico panorama, después me volteé para que
igualmente apreciara de cerca y hasta el interior la
húmeda vagina y el clítoris excitado.
En seguida regresé al medio de la cama, recostada en
las almohadas y seguí con las caricias a mi cuerpo:
piernas, brazos, hombros, cuello, buscaba también
lamer y morder los duros pezones, siempre siguiendo
la voz de mi ciber, quien al tiempo que me guiaba no
dejaba de decirme frases estimulantes, a veces
subidas de color, cosa que provocaba más mi
entusiasmo. Entonces recargada en el respaldo,
levanté hacia los lados los brazos, quedando como en
forma de cruz, mis piernas también hacia los lados,
un poco sentada para que pudiera penetrar en el culo
algo que había preparado forrado con un condón,
haciendo presión entre la cama y mis nalgas, ambos
estábamos extasiados con ese momento; de repente
sonó el celular, era él quien deseaba escuchar mis
gemidos y que a la vez escuchara yo su enronquecida
voz por la lujuria.
Dijo: "sigue así mamita en esa posición, solo lleva
tus manos y masturba tu vagina y clítoris, mete un
dedito así, así, ah, quiero tenerte así, en la
realidad, que seas mi puta en la cama, adorarte,
hacerte mía".
Entre gemido y gemido le contestaba: "eres
sensacional, genial", le decía que estaba fascinada,
que sentía enloquecer del placer; pronto estallé
nuevamente, sentí el éxtasis entre frases
desesperadas que ambos pronunciamos, mis manos
quedaron empapadas, fue un orgasmo muy especial, muy
deseado. Me quedé un segundo tumbada en la cama
suspirando y tratando de tomar aire. Volvimos a
nuestra charla, compartiendo nuestra experiencia,
qué sentimos, narrándole lo que me pasa con él desde
el momento
que veo que está en línea en el msn, ese
increíble sentimiento a pesar de la distancia y de
la fría pc.
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