Esta es una de esas tantas historias de la
red; mientras nuestras vidas nos hacen
correr deprisa, ya que el mundo en que
vivimos no se detiene a esperarnos y cada
cosa se aprende sobre la marcha. Así casi
por casualidad y por obra del destino, de la
nada resulta un todo y detrás de un monitor,
por el cual hoy nos comunicamos de las
formas más diversas e impensables hasta unas
décadas atrás; aparecen la necesidad y la
esperanza humana de estar en contacto con
alguien que nos resulte similar al ideal de
persona que nos visita en sueños,
desvelándonos en esas interminables noches
de soledad y deseo por tenerlo a nuestro
lado, para poder aplacar todos los dolores
del alma y saber que ya no estamos solos.
Entonces en una de ésas tantas tardes en la
cual nuestra computadora nos sumerge en el
mundo de Internet; alguien sin rostro, en un
lugar remoto de quién sabe donde y porque no
llamarlo... un perfecto extraño; se presenta
ante nosotros sin pedir permiso y nos hace
saber que es él, al cual hemos buscado por
mucho tiempo en nuestro subconsciente. Es un
relato más como el de tantos otros que
conocerán, pero esta es mi experiencia de
vida y quisiera compartirla con aquellas
personas que tienen la esperanza y la
certeza de llegar a conocer a ese ser
especial el cual cambie sus vidas de un
momento a otro, un poco por sorpresa y otro
poco por el secreto que cada uno tenemos en
lo mas profundo de los sentimientos, el
poder concretar el arte de amar.
Mi nombre es Viviana, soy de Bariloche y
tengo 26 años. Mi vida era bastante monótona
y común al resto de la gente, pero llevaba
una enorme soledad a cuestas, debido a una
separación de pareja, de alguien que me hizo
crecer en todos los aspectos conocidos por
mí hasta ese momento. Me resistía a tener
que soportar tantos recuerdos y no podía
entender, como todos los proyectos de una
vida en común, se habían diluido en un abrir
y cerrar de ojos, sin previo aviso dejándome
sumergida en nostalgias y angustias por no
saber que rumbo sería el que me depararía el
destino de aquí en adelante. Solo me quedaba
el escapar de la realidad mediante el
trabajo y los afectos que me rodeaban, pero
sabía muy internamente que esta persona, en
la que me había convertido, ya no era la
misma de la cual siempre había estado tan
satisfecha, esa alegría y las ganas de vivir
cada vez eran más distantes y fugases. Esta
careta comenzaba a pesar demasiado, al punto
de estar en un mundo irreal y efímero, que
no hacía más que aislarme en mis
pensamientos sin querer buscar mi bienestar.
Fue en el mes de Febrero cuando en una tarde
cualquiera, me dispuse a entrar a la red;
elegí un chat al azar y comencé a buscar con
quien conversar y allí estaba un nombre
simple y común: Walter, al que le envié un
mensaje privado para saludarlo, a lo cual
ese desconocido respondió y así sin saber
comenzó una amistad que con el correr de los
días crecía a pasos agigantados. Comenzamos
por escribirnos mail en los cuales
describíamos nuestras respectivas vidas.
También estaban los llamados por teléfono,
las largas horas compartidas por Internet;
en las cuales hubo en un primer momento solo
conversaciones, a lo que le siguieron y a
través de nuestras respectivas web cam:
veladas con algún brindis, el tomar un café
o simplemente unos mates, levantarme
temprano por la mañana y compartir unos
minutos ya que él llegaba del trabajo y yo
me preparaba para comenzar mi día, era como
si la red nos permitiera crear cierta
intimidad que se tiene con alguien que esta
a nuestro lado, pero la diferencia estaba en
que esa inmensa distancia se diluía, porque
nosotros mágicamente la hacíamos desaparecer
con lo mucho que teníamos en común, las
confesiones y la necesidad por saber cada
vez más, sobre esa persona que estaba tan
lejos, pero que se sentía cercana y conocida
aunque nunca habíamos estado frente a
frente. Esa amistad pasó a convertirse en un
cariño sincero por ambas partes, pero
también crecía la intriga. Fue tal la
ansiedad por conocernos que me encontré
viajando a Tandíl. Ese viaje fue el más
largo de mi vida; sentía temor, porque no
tenía en claro que iba a pasar con nosotros
si es que podíamos llamarlo así, pero
presentía que estaba haciendo lo correcto y
ya no importaba nada, solo me restaba
esperar a que esos interminables kilómetros
se esfumaran para finalizar con tanta
incertidumbre.
Era una mañana tranquila y radiante en
Tandíl, ese era un día más para muchos, pero
para mí era el gran día. Cuando llegue a la
terminal él no estaba esperándome como
habíamos quedado por teléfono y eso en un
primer momento me hizo sentir un poco de
inquietud, pero al pasar los minutos de
pronto entre todo ese gentío lo vi; jamás
nos habíamos cruzado antes de aquel momento
pero al abrazarlo sentí que mi cuerpo lo
conocía desde siempre, ahora estábamos
juntos, el tiempo y las circunstancias del
destino, nos dirían el resto de esta, que
desde ahora sería nuestra historia.
Llegamos a su casa, hablamos sobre el viaje,
mientras tomábamos unos mates. La situación
era un tanto extraña y aunque me esforzaba
para no dejarme en evidencia había tanto por
conocer sobre él, que mis pensamientos eran
solo preguntas que me hacía en silencio y
aunque buscaba las respuestas, mi mente
estaba muy dispersa como para disipar todas
aquellas dudas. Y en un momento al cual no
tengo muy claro en mi mente, Walter se
acerco a mí y me besó en los labios con
ternura, entonces tuve la certeza que ese
hombre al que tenía frente a mí, ya no me
era indiferente, lo que nunca imaginé es que
él; sería mi amante perfecto. Llevamos mis
cosas a su habitación y en medio de todas
esas palabras que fluían entre nosotros, nos
besamos nuevamente y al sentir sus labios
abrir los míos en busca de mi lengua, tuve
una cierta excitación desconocida por mí
hasta ese entonces, nos sentamos por un
momento en su cama y al tenerlo cerca mío
supe que en nosotros había eso a lo que
algunos llaman química, nos acariciamos y
besamos por algunos minutos más hasta que
entre arrumacos y palabras dulces, le dije
que necesitaba darme una ducha, ya que el
viaje había sido agotador y eso serviría
para renovarme, a lo que él asintió.
Luego de aquel baño, me vestí a medias,
arreglé mi cabello, me maquillé y me dispuse
a ir a su habitación... Al abrir la puerta
de la misma lo vi, él estaba ahí acostado en
su cama, esperándome con una mirada
intrigante y cautivadora que me dejo
atónita, pero a la cual supe disimular muy
bien, eran tantas las expectativas por saber
lo que era estar con aquel hombre que así,
sin más me dispuse a quitarme la poca ropa
que llevaba puesta para solo dejarme la
remera y de un momento a otro ya estaba
recostada a su lado... Me tomo con suma
delicadeza y comenzamos a besarnos primero
con ternura y luego con desesperación, en
unos pocos minutos ya estábamos
completamente desnudos y rozando nuestros
cuerpos, que solo querían unirse y sentirse
los dos en uno, él me besaba los senos y
acariciaba cada parte de mi cuerpo, yo
sentía como me excitaba más y más con cada
segundo que pasaba entre sus brazos, solo
quedaba entregarme por completo a él sin
siquiera decir palabra alguna, más que
emitir gemidos de placer, hasta que en todo
ese delirio le pedí ó en otras palabras, le
supliqué me penetrara porque ya no podía con
tanta ansiedad y excitación. Cuando lo hizo,
pude sentir aquel pene maravilloso, que al
entrar en mí, me hacía tener oleadas placer
y dolor, porque cabe resaltar que estaba muy
bien dotado; él se movía en mi de una forma
única, que solo me daba más deseo y
necesidad por tener a todo su miembro dentro
de mí, no me importaba el dolor sino, el
sentir como me humedecía y los espasmos que
me causaba cuando intentaba entrar en su
totalidad, pasados unos minutos, decidí y él
me dejó, tomar el control de aquella
descontrolada situación. Comencé por besar
su rostro, sus labios, su cuello, recorrer
cada parte de su pecho y vientre saboreando
su piel y reconociendo ese aroma a hombre
que no hacia más que excitarme con una
pasión alocada conforme pasaban los
segundos, así logré llegar hasta su miembro
que estaba erecto y expectante; lo tome con
una de mis manos y lo introduje en mi boca
para empezar a besarlo y lamerlo; primero
deje que mi lengua hiciera las delicias con
la cabeza de aquel pene que era enorme y
bondadoso, luego continué por explorar cada
centímetro del mismo hasta llegar a sus
testículos que gustosos dejaron, los
saboreara en su totalidad, mientras podía
escuchar su agitada respiración, ahora era
él quien gemía de placer y solo dejaba de
hacerlo para decirme cuanto y como le
estremecía lo que estaba haciendo mi boca a
su pene erguido que se rendía en una
completa entrega. Yo estaba totalmente
mojada y extasiada por el deseo de sentirlo
penetrarme nuevamente y por saber en que
forma gozaba, con cada caricia que le
propiciaba mi lengua a su glande, era
hermoso sentir su miembro en mi boca y
saborear cada gota que le succionaba para
tragarlas una a una y deleitarme cuando
ellas recorrían mi garganta, solo pensaba en
lo delicioso que sería el que acabara en
ella y tener todo su semen llenándola en su
totalidad, que se me hiciera imposible el
recibir todo ese esperma maravilloso...
Entonces con una de sus manos me atrajo
hacia él, yo me deslice hacia su rostro, lo
besé con ansias de sentir esa lengua
lujuriosa en mi boca una vez más y con una
mano de cada uno nos ayudamos a introducir
nuevamente su miembro que estaba duro y mas
caliente que antes, en mi vagina que pedía a
gritos ese pedazo generoso el cual iba
entrando en ella lentamente con movimientos
suaves primero, para convertirse después en
una uniforme danza de caderas, con caricias,
besos, lamidas y sollozos, mientras mi
búsqueda desenfrenada era por tener uno de
sus dedos en mi boca y succionarlo como lo
había hecho con su pene, me invadían nuevas
sensaciones al pensar en tener su miembro en
mi boca y vagina al mismo tiempo... Y
seguían los espasmos una y otra vez, que ya
no sabía dónde comenzaban ni en donde
terminaban lo único que quería era más de
ese placer desconocido, que lograba hacerme
sentir pasión y deseo para tocar el cielo
por momentos en que el éxtasis era tal que
anulaba mi mente y la sumergía en un
torrente de sentimientos nuevos... Nos
amamos tanto, de las formas más diferentes y
las que jamás hubiera explorado con otra
persona, hasta que nos fundimos en un
orgasmo interminable, el cual solo nuestros
cuerpos sabrían explicar como fueron
sorprendidos por la satisfacción que nos
invadió en aquel instante. Así en medio de
gemidos, susurros y gritos, nos besamos una
y otra vez hasta desplomarnos de cansancio
por tanta entrega al habernos hecho el amor
como dos viejos amantes que sabían
exactamente lo que esperaban el uno del otro
sin el más mínimo reparo. Así extenuados
después de tanto placer, nos dormimos por
unos instantes, hasta que nuevamente cuando
su cuerpo rozó al mío y sin musitar palabra
alguna, comenzamos a amarnos otra vez
durante un largo rato en que de aquella
habitación solo podían escucharse: nuestra
agitada respiración y el lenguaje que
nuestra piel comenzaba a descifrar con cada
caricia que nos entregábamos. Ahora era él
quien estaba haciéndome suya nuevamente,
entonces me pidió que comenzara a
masturbarme para él y con mucha delicadeza,
me ordeno que acariciara la parte superior
la vagina con mis manos suavemente, luego
era solo una, la que exploraba a medias en
mi cavidad, mientras él entraba y salía de
ella una y otra vez. Me miraba a los ojos
deleitándose al ver como me tocaba y gozaba
con, por y para él, yo solo quería someterme
a cuanto me pedía sin ningún reclamo, más
que algunos cuantos gemidos por el gozo que
sentía al saber que me penetraba con fuerza.
El dolor por momentos era agudo, pero la
sensación de plena satisfacción y placer
podían hacer calmar cualquier dolor, es más
creo que hasta sentí cierta excitación aún
mayor, cuando supe y le confesé entre
sollozos que tenía una ansiedad incontenible
por sentir a su pene en lo más profundo de
mis entrañas, no importaba el dolor sino el
tener ese hermoso miembro recorriéndome toda
y yo estaba dispuesta a dejar que lo
hiciera, no podía con todas aquellas
sensaciones, lo cual él me concedió... Eran
mis dedos que buscaban desesperados mi
clítoris y sobre todo era Walter y lo que me
producía al penetrarme cuantas veces se le
antojada, que llegué a otro orgasmo
desenfrenado, mientras veía en su rostro la
satisfacción que le causaba el verme en esa
situación a la que me había arrastrado. Fue
entonces cuando me colocó de espaldas a él y
comenzó por besarme con pequeñas mordidas:
mi cuello, los hombros, boca y labios; al
oído me pidió que quería penetrarme por la
cola a lo que asentí sin ninguna objeción y
deje que me lubrique y comience lentamente a
hacerlo, primero con uno de sus dedos y
después con la cabeza de su miembro que
comenzó a ejercer presión, pero en forma
tierna y suavemente. Al cabo de unos cuantos
minutos lo estaba introduciendo tanto como
mi cuerpo se lo permitía, para por
consiguiente hacerlo a su gusto, mientras en
medio de susurros me hacía saber, el placer
que le causaba el entrar en mi de aquella
forma. Me acariciaba la vagina con una de
sus manos y con la otra me acercaba a él, yo
sentía que ahora él era quien tenía la
situación controlada y me encantaba el
rendirme ante ese hombre que hasta hacía
poco menos de un día, no conocía. Ahora
sabía que la perfecta extraña era yo, ya que
jamás había dejado a alguien llegar tan
lejos, esto me producía cierto morbo por
querer saber todo sobre mi sexualidad y por
otra parte me desconcertaba, porque estaba
comenzando a nacer en mí otra mujer que se
había reprimido durante mucho tiempo y sin
saberlo. Él no hacía otra cosa que enseñarme
amar y a sentir, sin inhibiciones y en forma
natural. Yo estaba dispuesta a todo por esa
excitación que me invadía con cada embestida
de su miembro en mi interior y escuchaba las
frases que salían de su boca, para hacerme
sentir toda una mujer, me fascinaba el que
me dijera: - ¡ que putita mía que sos
¡..................Creo que esas palabras me
hicieron excitar aún más y solo pude asentir
entre gemidos y gritos, que se entre
cortaban, con sus movimientos en mí, así me
hizo el amor una vez más hasta hacerme
llorar de placer, cuando me invadió otro
orgasmo que me quito el aire para terminar
en llanto silencioso de tanto éxtasis que me
había hecho sentir. Para ese entonces
estábamos empapados por el sudor que
nuestros cuerpos habían logrado en esa
entrega, temblosos por la lujuria alcanzada
y sin darnos cuenta, nos dormimos, pero no
sin antes besarnos y abrazarnos para
descansar unas horas antes de volver a hacer
el amor, pero esta vez sería algo
diferente...
Cuando nos despertamos, tomamos noción del
tiempo que había transcurrido ya era la
media tarde y aunque estábamos agotados,
decidimos salir a tomar aire así es que nos
fuimos a caminar por la ciudad. Debo decir
que en realidad no recuerdo mucho de ese
paseo, pero lo que sí tengo grabado en mi
mente es lo bien que me sentí a su lado y
cuanto en común teníamos en casi todo lo que
opinábamos y decíamos. Esa noche él debía
trabajar por esto dormí sola en su cama que
se me hacía demasiado grande sin su cuerpo a
mi lado. Era casi de día cuando llegó a su
casa y me despertó con besitos dulces en los
labios, se recostó junto a mí, comenzó a
acariciarme como solo él sabía hacerlo, yo
dejé que me posea una vez más con aquel pene
enorme y erguido al cual ya le era demasiado
conocida. Me penetraba de una forma que me
excitaba con un placer incontrolable, mis
piernas abrazaban sus caderas con fuerza,
para que su exploración en mí fuera por
completa, mientras mis manos lo acariciaban
y mi boca lo besaba con pasión al sentir su
húmeda lengua decorrer la mía. Luego de
algunos minutos, retiró su miembro de mí
para besarme los senos y comenzar a bajar
por mi cuerpo lentamente, lamiendo cada
parte de mi piel hasta llegar a mi vagina,
que lo esperaba con sumo interés por lo que
estaba a punto de hacer... Entonces comenzó
por besar mi entre pierna, acariciando mis
nalgas con sus manos, por consiguiente posó
su lengua en mi clítoris y empezó a
succionarlo con su boca en una forma que me
hacía sentir placer y delirio ilimitados, yo
solo me dejaba llevar por aquellos espasmos
que me dejaban sin fuerzas, de los cuales
solo podía gemir para sumergirme en ellos
cuantas veces me fuera posible, hasta que le
comencé a pedir con palabras casi
imperceptibles, el que quería tener su
miembro en mi boca, a lo cual Asintió y de
un momento a otro estábamos saboreando
nuestros sexos, él me penetraba con su
lengua y yo succionaba su pene como no lo
había hecho jamás. Estando así y por mutua
decisión, él se recostó en la cama para que
yo pudiera tener acceso a su miembro
completamente. Al mirarnos solo nos
excitábamos más yo tenía su sexo en mi boca
y lo observaba, él estaba en un delirio de
frenesí lo que me hacía sentir placer y
morbo, mi lengua jugaba con su glande,
mientras que lo sostenía con una de mis
manos para poder someterlo a mis deseos, y
mi boca que estaba hambrienta por devorarlo.
Lo lamí una y otra vez con lujuria al
sentirlo tan erecto entre mis labios, estaba
erguido en su punto máximo, yo solo podía
sentir como entraba y salía de mi boca cada
vez con lapsos más cortos y rápidos, esto me
indicó que ese hombre iba a terminar en
ella. Me acosté y él obtuvo una pose como
para que pudiera recibir todo su esperma y
con una de sus manos comenzó a masturbarse
para mí, mientras que la cabeza de su pene
quedaba aprisionada por mis labios, yo
estaba expectante y deseosa, entonces fue el
comienzo de un interminable torrente de
semen que brotaba de su miembro y
desembocaba en mi garganta al cual yo
saboreaba tanto como me era posible ya que
era demasiado y no tenía la suficiente
capacidad como para beberme de una vez
aquella cantidad, ahora de mis labios
brotaban sus jugos, yo me esforzaba por no
perder ni una ínfima gota de ese tan
preciado liquido.
Así nos quedamos tendidos sobre la cama,
satisfechos y renovados por completo al
saber que aquí era donde realmente comenzaba
esta historia; la nuestra, que aunque sea un
relato más de la red, es la que nos esta
llevando por un camino al que estamos
recorriendo y del cual nos queda mucho por
aprender, porque cabe decir que esta
relación no ha terminado, sino que continúa
y tenemos la certeza que la distancia no nos
impedirá el estar juntos y tener nuevas
experiencias, las cuales esperamos compartir
con ustedes. Solo nos resta acotar que ojalá
y les haya gustado o porque no decir
excitado nuestro relato.